Y es que todo el mundo mata lo que ama. El cobarde con un beso, el valiente con una espada.
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viernes, 10 de diciembre de 2010

Me acordaba de cuando reías por horas y yo no sabía si reír o enojarme

Escribes, hablas, gritas y callas demasiado; por eso no respondo y finjo que morí durante un par de horas. A veces, cuando puedo lo hago durante días, semanas o meses.

Si me alcanzara la vida, moriría por décadas, hasta que te olvidaras de que existí.

A veces creo que te has ganado a pulso esa soledad que tanto te molesta cargar. Sé que tarde o temprano, pasará lo mismo conmigo también, pero estoy segura de que nunca habrá nadie en el mundo a quien le moleste más ese peso que a ti.

Me hace sentir tan satisfecha.

Después de que te has cansado de ignorarte a ti misma, levantas el teléfono, marcas un número, esperas a que suene dos veces y cuelgas. Lo haces ocho veces antes de irte a dormir y ocho al despertar.

Eres tan predecible; tú, las llamadas, lo que piensas, lo que dices, hasta lo que ocurre a tu alrededor.

Sabes que nadie regresará la llamada.

….

Que no me entiendes.

Que nada en mí tiene sentido, ni siquiera la manera en la que respiro.

[Perdiste el toque]

Me he negado a escribirte, no lo esperes.

Ve televisión, es más ético.

jueves, 26 de agosto de 2010

Gott ist tot

Cuando habitas una ciudad en donde no existe la libertad de pensamiento, justo donde han instalado sistemas de vigilancia en cada parte de tu cuerpo; la historia se acaba porque la gente ya no se mueve, es como una fotografía en donde no hay nada antes ni después de ella.

El tiempo pasa sin dejar huella mientras estás sentado en una banca mirando una fuente que te hace sentir más viejo de lo que realmente eres.

Alguien corre al otro lado del mundo para olvidarse sólo un rato de nosotros.

Tú te sientas frente a la fuente, fumas un cigarrillo y bebes café frío para aliviar un poco la tortura de la espera. Pasas las noches de largo, los días cada vez son más grises y los abrazos dejaron de saber darse hace ya un par de horas.

Cuando matas todo a lo que has dedicado un largo año de tu vida, es como escupir pa’riba.

Pronto la historia dejará de avanzar y comenzarán a surgir una serie de hechos azarosos… completamente aislados unos de otros.

Y de pronto… ya nada tendrá sentido.

Recordé que te dije el otro día que tenía el presentimiento de que alguien moriría. La verdad es que lo pensé sólo porque durante toda esa semana vi mariposas negras en las paredes de todos los edificios a los que entraba. Imaginé que un día de estos una se posaría en el parabrisas de mi auto y me impediría por completo ver el camino, llevándome justamente al final que había predicho.

Camina como si fuera lo último que hagas.

La distancia nos hará recobrar aquello que perdimos en medio de grandes ríos de aquellas mariposas, y TODOVOLVERÁASERCOMOANTES.

Irónicamente, días después recibí una postal que precisamente hablaba de aquellos animales.