Y es que todo el mundo mata lo que ama. El cobarde con un beso, el valiente con una espada.
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viernes, 18 de abril de 2014

Historias de princesas...

Mujeres que están hechas para comprender a los hombres... mujeres que son esposas, esposas que son princesas, princesas que van de blanco al altar. Princesas que son putas, putas que están hechas para comprender a los hombres... 

Putas, princesas, esposas, mujeres…

Putas que están hechas para satisfacer las necesidades propias. Mujeres que no van de blanco al altar, que no van de blanco a ningún lado, que no van al altar.

Mujeres, putas, que se acuestan con hombres sólo por diversión, que buscan su propia satisfacción… mujeres que utilizan a los hombres para amarlos un día o por siempre, para cogérselos, para malgastar su dinero, para pasar un buen rato.

Mujeres desperdiciadas en la cocina, en la sala, en el comedor de una casa muy grande. 

Putas desperdiciadas en los grandes corporativos, mujeres poderosas, mujeres que casi son hombres. 

Corazones desperdiciados en cuartos de hoteles baratos, en habitaciones de desconocidos; sueños que se hunden en las sábanas de una cama ocupada por las memorias de mil mujeres, de mil putas más.

De las pinches putas, de las putas que siguen siendo mujeres que son amas de casa, que son esposas, empresarias, amigas, princesas... con un príncipe o un rey a su lado, con un plebeyo o una verga más. 

Princesas que despiertan al día siguiente con el sabor de 10 mil cigarros en la boca, en habitaciones que no conocen, con él todavía dormido a su lado; princesas que se escabullen hasta la salida en silencio y sin decir adiós. 




martes, 26 de julio de 2011

Ayer cumplió trece años otra vez


Y la niña de las calcetas se murió en ese momento y dejó a este monstruo que te atormenta todas las noches.


Sueña contigo todo el tiempo desde hace casi 10 años. Te ve en un bar, en la oficina, en la escuela, en un café, en el antro… cada vez que canta también.


Se siente bien, se siente mal. Te ve todo el tiempo.


Te siente, muy dentro, atorado en el pecho.


Cierra los ojos y ahí estás, desde que tenía trece años.


Sueña con el día que pueda volver a ver tu sonrisa tan cínica, caminando por la calle plácido.


Con la niña de las calcetas tomada de tu mano.


Sueña con el día en que te encuentre caminando por la calle y pueda pasarte el carro por encima.

Con el día en que ya no sea más una niña de trece años y se las cobre todas y cada una a alguien que tenga la poca fortuna de parecerse, aunque sea un poco, un poquito a ti.


Sueña con ese día desde que tenía trece años.


...


Hoy sigue siendo una niña; la que no dice nada, la que escucha. La que voltea a su alrededor preocupada porque nadie haya visto nada.


La misma niña, esa, que a los trece años sueña con el día en que le devuelvas a la niña de las calcetas.

martes, 8 de febrero de 2011

Recordé que sólo existe una persona en este mundo a la que sería capaz de matar





El techo se te cae encima y yo observo desde lejos.

No hay nada que yo pueda hacer.

Te escucho,

lloras,

te limpias la nariz con la blusa.

...

Recuerdos que fueron enterrados un millón de años atrás.

Recuerdos que son ceniza en el tiempo de un mundo en el que ya nada existe,

de algo que nunca hablamos

de todo lo que no dijimos.


Recuerdos de cosas que no queríamos recordar

que llevamos tatuados en la piel

en las plantas de los pies.

...

Se te hincharon los ojos,

te recostaste durante días sólo a mirar el techo de esa habitación.

Y Sigues sin saber qué fue lo que pasó

aquella noche de gritos

y trailers bajando a toda velocidad.