miércoles, 3 de agosto de 2011
martes, 26 de julio de 2011
Ayer cumplió trece años otra vez
Sueña contigo todo el tiempo desde hace casi 10 años. Te ve en un bar, en la oficina, en la escuela, en un café, en el antro… cada vez que canta también.
Se siente bien, se siente mal. Te ve todo el tiempo.
Te siente, muy dentro, atorado en el pecho.
Cierra los ojos y ahí estás, desde que tenía trece años.
Sueña con el día que pueda volver a ver tu sonrisa tan cínica, caminando por la calle plácido.
Con la niña de las calcetas tomada de tu mano.
Sueña con el día en que te encuentre caminando por la calle y pueda pasarte el carro por encima.
Con el día en que ya no sea más una niña de trece años y se las cobre todas y cada una a alguien que tenga la poca fortuna de parecerse, aunque sea un poco, un poquito a ti.
Sueña con ese día desde que tenía trece años.
...
Hoy sigue siendo una niña; la que no dice nada, la que escucha. La que voltea a su alrededor preocupada porque nadie haya visto nada.
La misma niña, esa, que a los trece años sueña con el día en que le devuelvas a la niña de las calcetas.
miércoles, 29 de junio de 2011
viernes, 13 de mayo de 2011
ωργια
jueves, 21 de abril de 2011
Meaning is not in things, but in between them

Imaginé mi silencio.
Me imaginé imaginando que morías porque sólo así es más cómodo pensar en mi silencio.
Tu muerte es el mejor pretexto que he encontrado para escucharme respirar.
viernes, 25 de marzo de 2011
Missing

Se levanta a la 1, 2, 3 de la mañana a revisar si el gato ha regresado a casa. Para las 4 de la mañana el cuerpo le pesa demasiado y ya no se levanta a mirar por la ventana. Ya que por fin ha sonado el despertador y son las 5, prende todas las luces, sale a la calle con alimento para gato en la mano, esperando que aparezca.
No ha sido su culpa.
O quizá sí.
martes, 8 de febrero de 2011
Recordé que sólo existe una persona en este mundo a la que sería capaz de matar

El techo se te cae encima y yo observo desde lejos.
No hay nada que yo pueda hacer.
Te escucho,
lloras,
te limpias la nariz con la blusa.
...
Recuerdos que fueron enterrados un millón de años atrás.
Recuerdos que son ceniza en el tiempo de un mundo en el que ya nada existe,
de algo que nunca hablamos
de todo lo que no dijimos.
Recuerdos de cosas que no queríamos recordar
que llevamos tatuados en la piel
en las plantas de los pies.
Se te hincharon los ojos,
te recostaste durante días sólo a mirar el techo de esa habitación.
Y Sigues sin saber qué fue lo que pasó
aquella noche de gritos
y trailers bajando a toda velocidad.
